El liderazgo debe surgir desde quienes viven la realidad de la talla baja.

Cuando los liderazgos sean asumidos por las propias personas afectadas por la condición, todo el proceso que hemos atravesado durante tantos años adquirirá pleno sentido y coherencia.

Entiendo y valoro que los padres asuman roles de representación; sin embargo, es fundamental avanzar hacia una etapa en la que adultos profesionales con la condición de talla baja asuman el liderazgo y logren conciliar y articular a las diversas organizaciones que trabajamos por construir un mundo más habitable e inclusivo para las personas de estatura baja.

Prepararnos para la autonomía y la vida adulta

Las personas con esta condición debemos prepararnos para la autonomía y la supervivencia plena. Los padres no estarán presentes indefinidamente: llega el momento en que sus hijos deben independizarse, formarse académicamente, acceder al mundo laboral y enfrentar la vida con solvencia.

En nuestra comunidad, dedicamos especial atención a la salud mental, particularmente en la prevención y abordaje de episodios depresivos y depresiones crónicas que surgen con frecuencia ante las barreras sociales y emocionales persistentes.

La inclusión no depende de la estatura

Cuando imparto coaching en liderazgo e inclusión empresarial, siempre enfatizo que el verdadero obstáculo no radica en la estatura en sí, sino en la resistencia social a asumir que existen personas diferentes en su constitución física, pero absolutamente iguales en derechos, dignidad y capacidad para competir en igualdad de condiciones por oportunidades laborales.

Educación y trabajo: barreras que aún persisten

Acompañamos a padres e hijos en los colegios para evitar que se reproduzca esa procesión ritualizada que nos presenta como un “problema” para los establecimientos educativos.

Del mismo modo, en los procesos de selección laboral, con frecuencia observamos que las preguntas se centran más en nuestra condición física que en nuestras competencias, conocimientos y trayectoria profesional.

Una voz propia para construir una verdadera inclusión

Es hora de que la voz y el liderazgo provengan de quienes vivimos directamente esta realidad. Solo así avanzaremos hacia una verdadera inclusión, basada en el respeto, la equidad y el reconocimiento de nuestras capacidades plenas.

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